Los residuos municipales son los residuos generados en los domicilios particulares, los comercios, las oficinas y los servicios, junto con todos aquellos que —sin ser residuos especiales— pueden asimilarse por su naturaleza o composición a los que se producen en esos lugares. También se consideran municipales los procedentes de la limpieza de vías públicas y espacios abiertos.
¿Qué residuos se consideran municipales?
Se catalogan como residuos municipales:
- Los generados en domicilios particulares.
- Los de comercios, oficinas y servicios.
- Los asimilables a municipales: residuos que no tienen la consideración de especiales y que, por su naturaleza o composición, se pueden asimilar a los domésticos o comerciales.
- Los procedentes de la limpieza de vías públicas, zonas verdes, áreas recreativas y playas.
- Los animales domésticos muertos y los muebles, utensilios y vehículos abandonados.
- Los residuos y escombros procedentes de obras menores y reparación domiciliaria.
Residuos comerciales: un subgrupo
Un subgrupo de los residuos municipales lo constituyen los residuos comerciales, definidos como los generados por la actividad propia del comercio al por menor y al por mayor, la hostelería, los bares, los mercados, las oficinas y los servicios. A efectos de su gestión, se equiparan a este subgrupo los residuos originados en la industria que tienen la consideración de asimilables a los municipales.
Cómo se gestionan los residuos municipales
Por su importancia estratégica y su presencia en el conjunto de la sociedad, los residuos municipales disponen de un programa de gestión, una planificación de infraestructuras y un modelo de gestión específicos. Ese modelo se fundamenta, entre otros, en los principios de proximidad, suficiencia y responsabilidad del productor, así como en la jerarquía establecida para las diferentes formas de gestión, que da prioridad a la prevención y a la recogida selectiva.
La importancia de la recogida selectiva
En la mayor parte de los casos, las competencias sobre la gestión de residuos municipales pertenecen a los entes locales (ayuntamientos o agrupaciones de municipios), que se encargan de definir el modelo de recogida más adecuado según las características de cada municipio o agrupación municipal. En la mayoría se apuesta por un sistema de segregación y recogida en cinco fracciones: papel y cartón, envases ligeros, vidrio, orgánica y resto.
La recogida selectiva consiste en recoger diferenciadamente las distintas fracciones de los residuos municipales con el fin de poder reciclarlas. La recogida selectiva y el reciclaje permiten ahorrar recursos escasos y parte de la energía necesaria para fabricar productos a partir de materias primas vírgenes. Su aspecto básico es la selección que ciudadanos y comercios realizan de los productos recuperables y que, posteriormente, la administración pública se encarga de gestionar.
Según la última estadística disponible de la Agencia de Residuos de Cataluña, del año 2023, el índice de recogida selectiva en esta región alcanzó el 46,7% del total de residuos generados, un dato ligeramente superior al del año anterior.
Las desecherías municipales
Las desecherías (también llamadas puntos verdes o centros de recogida) son los centros de recepción selectiva de productos para la reutilización y de residuos municipales para tratamientos posteriores: la preparación para la reutilización, la valorización y la disposición final. Estas instalaciones están orientadas a:
- Residuos especiales en pequeñas cantidades —como pinturas, disolventes o baterías—.
- Residuos voluminosos —como muebles y electrodomésticos—.
- Residuos vegetales y escombros.
Así pues, una desechería es una instalación que permite alcanzar niveles más altos de recogida selectiva y que también puede prestar tareas de apoyo al servicio municipal de recogida, especialmente en el caso de residuos municipales especiales como aparatos o restos de aparatos eléctricos o electrónicos; pilas, baterías y otros acumuladores; tóneres de impresoras domésticas, u objetos voluminosos como muebles, entre otros.
También deben llevarse a estos puntos —en el caso de que ofrezcan este servicio de recogida— las agujas, jeringuillas u objetos punzantes de uso sanitario y procedencia domiciliaria. Estos residuos, que deben guardarse dentro de un recipiente de plástico rígido, se depositan en un contenedor específico homologado para la recogida de residuos sanitarios. Por último, los residuos de medicamentos que se generan en los domicilios —sobrantes o caducados— y sus envases deben depositarse en los puntos SIGRE de las farmacias.